Una breve reseña de Turrialba

 

En la época precolombina el territorio que hoy corresponde al cantón de Turrialba, estuvo habitado por indígenas del llamado Reino Huetar de Oriente, que eran tributarios del cacique Guarco.

El actual Monumento Nacional Guayabo, es un fiel testimonio de la permanencia aborigen en la región; el cual constituye uno de los lugares más grandes con estructuras arqueológicas en nuestro país, en donde se han encontrado valiosas piezas labradas en piedra, objetos de metal y cerámica. Los descubrimientos realizados en el área sobre diferentes construcciones hechas, principalmente de cantos rodados manifestados en calzadas, montículos, gradas y planos inclinados, acueductos, patios o estanques sin piso y tanque de captación, confirman la existencia en tiempos anteriores, de un asentamiento humano en el sitio.

Don Juan Vázquez de Coronado, en 1564, pasó por el valle de Turrialba; cuando de regreso de su viaje a Quepos, atravesó la cordillera de Talamanca, para llegar a Cartago. Encontró a la población indígena de Atirro sublevada.

En el repartimiento de indios realizada por don Perafán de Ribera en 1569, se describen dos zonas geográficas en que estaba agrupada la población nativa del valle; denominadas Turriarva la Grande y Turriarva la Chica. La primera comprendía los actuales poblados de Aquiares, Colorado, Santa Cruz, con sus caciques principales Tabaco y Hurrea; y la otra, constituía las presentes localidades de Margot, Azul, Jesús María, Alto Varal, Cimarrones y Lajas. En 1570, don Perafán salió de Cartago, pasó por el pueblo Atirro hacia el río Estrella en la vertiente del Caribe. Para 1575 se estableció la primera reducción con indios traídos de Talamanca, junto con los pocos aborígenes que quedaban en el valle.

Durante la Colonia, la comunicación más fácil entre Cartago y el Puerto de Matina, en el litoral Caribe fue la vega del río, que en un principio se llamó Suerre, luego Reventazón. Los piratas Mansfield y Morgan, en abril de 1666, llegaron hasta el valle de Turrialba destruyendo la ermita y varias casas. En el censo efectuado en 1697 aparece San Francisco de Turrialba con diez familias.

Posterior a la Independencia, en la administración del primer Jefe de Estado, don Juan Mora Fernández, se promulgaron leyes en procura de impulsar la agricultura, fue así como, mediante ley No. 17 de 4 de noviembre de 1828, se incentivó la colonización agrícola de la región, ya que se concedieron terrenos para explotación agropecuaria.

Debido a la ley No. 89 del 30 de agosto de 1842, se dispuso que el valle de Turrialba fuese una zona de confinamiento para personas acusadas de delitos leves; muchas de ellas una vez cumplida su condena se quedaron en la región.

En la ley No. 22, sobre Ordenanzas Municipales, del 4 de noviembre de 1862, Turrialba constituía un pueblo del cantón segundo de Paraíso, de la provincia de Cartago.

La población de Turrialba ha tenido su asiento en tres diferentes lugares. El primero fue la toriaravac indígena, cuyo núcleo principal de habitantes se localizó entre los ríos Azul y Aquiares, a unos cuatro kilómetros al este del lugar en que se encuentra en este momento; del cual fue desplazado por los vaivenes de la conquista y colonización del territorio. El segundo asiento, se estableció, en un principio, mediante la ley No. 12 del 14 de setiembre de 1841, dos años después, en el decreto No. 19 del 31 de julio de 1843, se formalizó el establecimiento de una población, que se puso bajo la protección de la Virgen de Guadalupe, la cual se ubicó en el Patio del Águila, al oeste del puente La Alegría, por el camino al actual poblado Colorado. El tercero y definitivo asiento, se localizó alrededor del primer edificio construido en el actual asiento de la ciudad: la estación del ferrocarril, en la hacienda Guayabal. Los terrenos en que se localiza la presente ciudad de Turrialba, eran posesión de don Manuel Vicente Jiménez, quien vendió una franja al señor Minor C. Keith para el ferrocarril. Después de que falleció el señor Jiménez, su hijo vendió a la comunidad el terreno suficiente para establecer la ciudad. Es importante destacar que la construcción del ferrocarril al Caribe, a finales del siglo pasado, fue un factor determinante en el desarrollo posterior de la región.

La primera casa de enseñanza fue establecida en Colorado, atendida en un principio por un señor de apellido Avendaño. Entre 1885 y 1889, se fundó una escuela privada. En 1902, se creó la primera escuela pública de la localidad, instalada en un galerón construido en un terreno, que después fue donado por la Municipalidad. En 1908, en el primer gobierno de don Cleto González Víquez se edificó una escuela con cuatro aulas; la cual tiempo después fue bautizada con el nombre de Jenaro Bonilla. En 1944, en la administración de don Rafael Ángel Calderón Guardia, se abrió una Escuela Complementaria, con una sección para los tres primeros años de segunda enseñanza; que actualmente se denomina Instituto Clodomiro Picado Twight. En agosto de 1971, inició sus actividades docentes el Centro Universitario Regional del Atlántico, de la Universidad de Costa Rica.

La cañería se inauguró en 1900, en el segundo gobierno de don Rafael Iglesias Castro.

El primer alumbrado público de la ciudad de Turrialba fue de faroles de canfín colocados a principios del presente siglo. El alumbrado eléctrico se instaló en 1912, en la primera administración de don Ricardo Jiménez Oreamuno.

En el decreto ejecutivo No. 20, del 18 de octubre de 1915, sobre la división territorial para efectos administrativos, aparece el poblado de Turrialba con el título de Villa. El 1 de agosto de 1925, en el segundo gobierno de don Ricardo Jiménez Oreamuno, se decretó la ley No. 96, que le confirió a la villa, la categoría de Ciudad.

De acuerdo con el libro Los aborígenes de Costa Rica de Carlos Gagini, Turrialba es una palabra aborigen, cuyo origen se considera del tarasco; Turiri: “fuego” y Aba: “río”, que luego originó el Turiraba, nombre transformado por los españoles en Turrialba, cuyo significado se cree que tiene que ver con la combinación de Turris: “torre” y Alba: “blanca”.