Gobierno local:

 

El régimen local indígena estaba a cargo del Calpulli, un conjunto de vecinos de un área determinada, unidos muchas veces por un vínculo de parentesco e intereses comunes, fundamentalmente para cultivar la tierra, lugar en donde tenían sus viviendas.

Con la llegada de la conquista y colonización española, se creó una antigua y perdurable organización en los territorios indígenas: el Ayuntamiento.

En el tiempo de las colonias, las poblaciones más importantes tenían un cabildo, que debía velar por la solución de los problemas de la colectividad. Dicho cabildo estaba constituido por ocho regidores, un alguacil, un Alcalde Ordinario, un Procurador general, un escribano de Consejo y un pregonero Mayor.

Fue así como poco a poco fue desapareciendo en Calpulli indígena, ya que los conquistadores hispanos trajeron e instituyeron una idea para regir y organizar la conveniencia de algunos pueblos autóctonos, a los que se les dio el nombre de “común”.

En Turrialba, comienzan a funcionar los municipios a partir de 1813. Los cargos eran adquiridos mediante el sufragio, esto según las leyes de Cádiz. Algunos puntos relevantes del régimen y legislación costarricense en el siglo XIX, indican que en Atirro existió un municipio y que, en el año 1836, Braulio Carrillo cierra los municipios de Atirro, Orosi y otros poblados.

 

Creación de Guadalupe de Turrialba:

 

La política agraria de mora, fue la misma que durante su Jefatura de Estado siguiera don Braulio Carrillo, dar tierras para incrementar la agricultura y afincar en el campo la población costarricense.

Por lo que afirmaba el señor Prof. Omar Salazar Obando (q.d.D.g):

La historia comenzaba el 7 de Mayo de 1822, cuando a consecuencia del terremoto de San Estanislao, el naciente Estado Republicano instó a los damnificados de la Metrópoli a que viniesen al Valle de Turrialba, donde abundaban las tierras feraces. Luego, en 1841, Cartago fue sacudida y destruida por el sismo de San Antolín. Braulio Carrillo, gran visionario y estadista ejemplar, dictó medidas para trasladar la ciudad de Cartago al Valle de Turrialba.

Carrillo, para realizar el primero de estos proyectos de trasladar a Cartago, propuso la compra en Turrialba de dos caballerías de tierra al presbítero don Miguel González, dichas caballerías de terreno destinadas allí para la población se lotearían para ser repartidas a los que quisieran avecinarse en el lugar y además se les darían dos manzanas por persona en la legua de agricultura y dos en la legua de ganadería, que estaban en las colinas que actualmente ocupan los San Juanes Norte y Sur. Y poner esa nueva población bajo el patronato de la Virgen de Guadalupe, hacia el sur de la actual Santa Rosa, conocido como el Patio de Águila, al Oeste de la Alegría, entrada de Colorado.

Era una invitación muy cordial para los cartagineses que quisieran venir a fundar sus hogares en un lugar más a salvo de los terremotos. Medida esta que le traería funestas consecuencias. Sin embargo, mediante el decreto Nº XII del 14 de Setiembre de 1841 fundó Guadalupe de Turrialba. El 8 de octubre del mismo año, Carrillo ordenó la reconstrucción de la ciudad de Cartago, para lo que el Gobierno ayudó bastante económicamente.

Con la llegada de Morazán al poder, la ley fue abrogada, pero a su caída y fusilamiento, el Vice - Jefe de Estado, Francisco María de Oreamuno, revalidó lo actuado por Carrillo y mediante decreto XIX del 31 de Julio de 1843, la fundación de Guadalupe siguió su marcha.

El precitado Vice - Jefe de Estado dictó, además, el Decreto Ejecutivo LXIII del 27 de junio de 1844: “En cumplimiento del artículo 176 de la Constitución del Estado y en consideración a que el pueblo de Guadalupe, en el Valle de Turrialba, tiene 200 almas, según el padrón presentado por aquellos vecinos, acuerda: “el pueblo de Guadalupe de Turrialba procederá a la elección de su respectiva Municipalidad y Alcalde Constitucional  con arreglo a las leyes vigentes, debiendo al Alcalde II de la Villa de Paraíso para el acto electoral”. Sin embargo, esta nunca se realizó.

 

La propuesta del Cantonato:

 

Fue hasta inicios del Siglo XX que, gracias a las gestiones alcanzadas y defendidas valientemente por don Jenaro Bonilla Aguilar, asesorado por don Juan Gómez Álvarez, surtieron efecto, y fue bajo la administración del presidente Ascensión Esquivel Ibarra, que se aprueba el Decreto Nº 84 de 19 de agosto de 1903 adquiriendo el ansiado cantonato.

Precisamente, a partir de este año y hasta 1908, la Municipalidad estuvo comandada por: José Ramón García, como jefe político; Jaime Carranza Aguilar, como presidente municipal y José Navarro, como secretario.

Y en nombre de aquellos hombres que destacaron la formación del establecimiento del actual asentamiento de la Ciudad, ha ido adquiriendo importancia a través del tiempo, cual fueron las participaciones de ilustres ciudadanos como lo fueron: don Jenaro Bonilla Aguilar, Jaime Carranza, Alfredo Alfaro, José J. Jiménez, Pantaleón Gómez y de otros nobles e imperecederos prohombres que forjaron la Turrialba que hoy conocemos.

Para trazar los cuadrantes y el acondicionamiento de estos con una infraestructura de servicios básicos (desagües y suministro de agua potable) y también el acondicionamiento de puentes y caminos que conectaran los distritos centrales con la poblaciones que realizaban algún tipo de intercambio, la Municipalidad compró, en 1904, las catorce manzanas en donde está ubicada la cabecera de la aldea; ya que estas eran propiedad de Manuel Vicente Jiménez y se tenía que pagar un alquiler por el uso de tierras urbanas, dicho terreno fue gravado con una hipoteca a favor de Minor Cooper Keith que prestó el dinero para realizar la compra, la misma se debió cancelar en un plazo de siete años al interés de un nueve por ciento anual.

Una vez trazado el cuadrante se abrieron calles y se realizaron desagües. Por decreto gubernamental se autorizó la venta de lotes de un octavo de manzana por medio de la realización de subastas. Las transacciones se realizaron a partir de 1908, cuando la Municipalidad obtuvo los títulos de propiedad.

Entre 1905 y 1908 la Municipalidad, en colaboración con el Estado construyó puentes, con durmientes de ferrocarril -solicitados a la compañía Northen-, en la bocalles del cuadrante, y sobre el río Turrialba. Se trazó el camino Turrialba–San Juan–Chis y se habilitó la cuesta de la Angostura para el tránsito de coches.

Ya para el año 1908 se inicia la construcción de la cañería. En este mismo año la Municipalidad, el 15 de setiembre, celebró con gran pompa, los festejos en Turrialba los cuales duraron cuatro días comenzando con las vísperas de las fiestas patrias con un rosario, una retreta y elevación de globos. El 15 fue anunciado con una diana y veintiún cañonazos seguidos de una misa, un te deum en la Municipalidad, una fiesta escolar y una corrida de toros. Al anochecer se tocó una retreta, se realizaron juegos pirotécnicos, se elevaron globos y se celebró un baile de máscaras en el mercado. El día 17 hubo mascarada recorriendo las calles, carreras de sacos, corrida de toros y un baile popular de fantasía en el mercado.

En 1910, se planificó la realización de trabajos de saneamiento, la limpieza de desagües y relleno de calles, construcción de caños y una acera de piedra alrededor de la plaza (hoy actual Parque Central Quesada Casal). Se dan los inicios de la construcción de un cementerio en la hectárea donado por el Dr. Daniel Núñez, pues hasta el momento se seguían usando el cementerio de Colorado. Y para este mismo año se estrenó la casa municipal, a quién se le encargo al ingeniero turrialbeño, José Joaquín Valverde, el levantamiento del plano de la trama urbana.

También para este mismo año, la Municipalidad de Turrialba, proyectó fortalecer la industria pecuaria con la apertura de un mercado semanal de ganado para consumo local y para producir quesos, para abastecer los mercados de la capital y de Limón. Para ello, destinó el lote limítrofe al mercado de víveres, introdujo una romana y una pila para desinfectar el ganado. La Municipalidad también acordó solicitar al gobierno abrir el camino entre Turrialba y Siquirres para tener otra alternativa al ferrocarril, cuando esta se obstruyera en época lluviosa y para poderse comunicar con Limón.

Asimismo, se gestiona para este año un proyecto para dotar a la Municipalidad de un nuevo edificio, que albergaría oficinas de correos y telégrafos, diseño del arquitecto Guillermo Gargollo, construido por el artesano local José Fernández. Durante la construcción se realizaron  algunas modificaciones al diseño original como lo fue la supresión del frontón de entrada y la variación de la pendiente en los aleros.

El impulso dado por la Municipalidad de Turrialba a la producción ganadera dio su fruto. En 1916 habían en el cantón, unas sesenta fincas ganaderas en un área de la región, en los alrededores de Peralta y Guayabo, las cuales exportaban sus productos a la zona del canal de Panamá.

En el año 1922, paralelamente a la creación de Subsecretaria de Higiene y Salud Pública, se gestionaron los estudios para introducir cloacas en el centro de Turrialba y se intensificó el uso de diesel o petróleo para liquidar las incubaciones de larvas en los depósitos de agua, charcos, caños y excusados de hueco.

A partir de ese año la Municipalidad realiza esfuerzos para ensanchar la población o a renovar las construcciones de la ciudad.

Se aumentaron tres aulas a la escuela y se construyeron aceras  alrededor de la plaza, se diseñó un pequeño parque en el lugar llamado “El Triángulo” y se realizaron mejoras en el servicio de alumbrado eléctrico. Se recuerda que el Sr. Florentino Castro, hacendado de la región, donó un terreno para construir un nuevo mercado y habilitó nuevos cuadrantes para la venta de lotes urbanos en las afueras de la trama urbana, en dirección a Santa Rosa, debido al crecimiento de la población y escases de casas.

Para 1924, la Municipalidad de Turrialba, compra un reloj público, el cual fue instalado en una de las dos torres que contaba el antiguo templo Católico. Dicho reloj es el que, actualmente, se puede ver en la torre de la Iglesia.

Para 1925, la municipalidad libra del pago del impuesto de cañería, alumbrado, higiene y basura, a los dueños de lotes urbanos que construyesen nuevas casas de habitación para familias, se habilitaron nuevas zonas de producción en la región, se construyó el tramo de ferrocarril a Pejibaye, y fue elevada a ciudad, nuevas transformaciones modificaron a la antigua aldea.

En el año 1926, se inauguró un nuevo servicio ferroviario entre la capital y Peralta. Se inicia la construcción de un nuevo edificio  municipal, diseñado por ingenieros de las obras públicas; de igual manera se inicia la construcción del hospital de Turrialba, con las donaciones de un gran hacendario que había sido un gran impulsor del progreso de la ciudad.

El diseño del mercado municipal de Turrialba y del segundo edificio municipal de 1924 y 1925 se construyeron en forma mixta.

Para el año 1928 las condiciones sanitarias de la población habían mejorado con la construcción del hospital, con la terminación de las cloacas, instalación de excusados, ampliación de la cañería y con la reconstrucción del rastro. Por vez primera se dicta un reglamento para el cobro de impuestos de cloacas.

Durante ese tiempo se proyectó macadamizar (pavimentar) las calles y convertir la plaza pública en un parque con un kiosko para la filarmónica municipal y continuar el trabajo de instalación de cloacas y cañería en los principales caseríos, en Santa Cruz y La Suiza, y reconstruir la agencia de policía.

Al iniciarse 1929, la municipalidad de Turrialba debió adquirir un nuevo empréstito para realizar las obras de emergencia: en la construcción de una muralla al norte de la ciudad, cerca del puente “La Alegría”, para proteger la población de futuras inundaciones del río Turrialba, en la reparación de puentes, tramos de caminos y tubos de cañería destruidos por las correntadas delos ríos Colorado, Turrialba y en la reedificación del edificio del matadero municipal,  el cual fue arrastrado  por la corriente.

Para el año 1933 con empréstito autorizado por el gobierno se dan los primeros pasos para la construcción del tramo de carretera Turrialba–Juan Viñas, Turrialba–Peralta y el segundo Juan Viñas–Cervantes, de lo cual para ser frente al pago de intereses y amortizaciones, la Municipalidad de Turrialba creó un impuesto al café beneficiado en el cantón que se exportara y embarcara de Turrialba al extranjero o a cualquier otro lugar de la República y al quintal de azúcar que se produjera en este cantón.

Por razones desconocidas y de las cuales no se describen en los documentos de la época, el nombre del Ejecutivo Municipal nunca se dio a conocer, solo se argumenta en los documentos el señor Jefe Político, quien ocupara este cargo tenia potestad legal para realizar ciertas diligencias como celebrar matrimonios, dar visto bueno de levantar actas de fiscalía y otras atribuciones que por ley debía cumplir como persona responsable de la administración de la hacienda municipal de un determinado cantón.

Y se rescata informaciones de que en el año 1903, el Jefe Político lo fue el señor José Ramón García, por razones de documentos que tenía que ver con la justa creación del Cantón de Turrialba.

 

Jefes Políticos:

 

El periodo de ocupación de los Jefes Políticos duró un espacio de 54 años. Fue responsabilidad de ellos desde el momento mismo de la creación del Cantón, velar por el orden en todos los campos, teniendo además la responsabilidad de convocar a los regidores a las Sesiones Municipales y, luego, acatar lo que éstos dispusieran. Las obras  municipales se desarrollaban enteramente bajo su control. Se le atribuía su cargo para que administrara, de acuerdo a las leyes de la administración pública, en especial las dictan la policía, educación de la juventud, engroso de los fondos, la salud de los habitantes, protección de las garantías sociales.

La primer persona en ocupar este cargo fue don José Ramón García, y el último fue don Rafael Leiva Sánchez, ocuparon los años de 1903 al 1957. Durante este lapso, también dirigieron el territorio los señores José Pacheco, Ricardo Bonilla, Juan Jerónimo Sancho, Rafael Ángel Alvarado, Francisco González, Víctor Manuel Arias, Miguel Ángel Mejía, Mario Rodríguez, Francisco "Pico" Gómez.

 

Ejecutivos Municipales:

 

El periodo de ocupación del cargo de Ejecutivo Municipal duró un espacio de 40 años. Se mantuvo ese nombre entre 1957 al 1997 y a estos funcionarios les correspondió desempeñar la ejecución de la obra municipal, así como las funciones administrativas.

La primera persona en ocupar el cargo fue el señor José María Castillo Pineda, y el último fue don Cosme Mata Loría, con una duración de un año y dos meses en el puesto y en forma interina mientras se operaba el cambio del nombre de Ejecutivo Municipal, que pasaría a ser conocido, con el nuevo Código Municipal, como Alcalde Municipal Otros de los Ejecutivos Municipales de Turrialba fueron los señores Miguel Villalobos Zamora, Francisco Ujueta Dávila, Neófito Dodero, Rodolfo Salas Salas, Guillermo López, Carlos Manuel Ramos y Edgar Esquivel.

 

Alcaldes Municipales:

 

Se da un nuevo periodo de ocupación de los Alcaldes Municipales, establecido por la Ley  Nº 7794 del 30 de Abril 1998, reforma al Código Municipal. El cambio le concede al funcionario todo el poder como autoridad municipal en el cantón y lo coloca como el representante y delegado del Gobierno ante el Ayuntamiento Municipal. La primera persona en ocupar este cargo en el Cantón, es el señor Edgar Mata Dennis, ocupando el cargo de 1998 hasta el 2002.

Luego, le cedió el puesto al Lic. Marvin Orocú Chavarría, a raíz de la nueva elección de Alcalde, a partir del primer domingo del mes de diciembre del 2002, por lo cual entrega su cargo en el mes de Febrero del 2003, en base  a la Ley Nº7794, Código Municipal, su elección la realizaban vía disposición del Concejo Municipal, es decir era escogido por este cuerpo legislativo.

Luego por elección popular, es ocupado este cargo por el MSc. Alfonso Pérez Gómez a partir del año 2007 hasta el año 2010. Y luego lo asumió, por poco tiempo, el MSc. Manolo Bogantes. A partir del 2011 y hasta el 2016, el puesto lo ocupó la Licda. María Elena Montoya Piedra. Y actualmente, el cargo es ocupado por el MSc. Luis Fernando León Alvarado, quién es el sexto ciudadano en poseer este  cargo desde que se dio la variante del puesto hace 18 años.